
Siempre me decías yo soy solo tuyo y en mi ingenuidad lo creía. Me aferraba a tus palabras evitando mirar la realidad frente a mis ojos. Me rehusaba a perderte aun cuando eso significaba pisotearme a mi misma.
Nada es para siempre. Todo tiene un final.

Siempre me decías yo soy solo tuyo y en mi ingenuidad lo creía. Me aferraba a tus palabras evitando mirar la realidad frente a mis ojos. Me rehusaba a perderte aun cuando eso significaba pisotearme a mi misma.
¿Te acuerdas cuando me decías que me querías? ¿Cuando me decías que yo era el amor de tu vida? Me pregunto…¿y ahora a quien le estarás diciendo esa mentira?
Creí en ti y me fallaste. Confié y me traicionaste. Ya nada queda, solo palabras al viento que alguna vez nos dijimos. Al final nada es para siempre.