
Siempre me decías yo soy solo tuyo y en mi ingenuidad lo creía. Me aferraba a tus palabras evitando mirar la realidad frente a mis ojos. Me rehusaba a perderte aun cuando eso significaba pisotearme a mi misma.
Nada es para siempre. Todo tiene un final.

Siempre me decías yo soy solo tuyo y en mi ingenuidad lo creía. Me aferraba a tus palabras evitando mirar la realidad frente a mis ojos. Me rehusaba a perderte aun cuando eso significaba pisotearme a mi misma.